lunes, 22 de agosto de 2011

El reloj de arena.

Las clases sociales en Argentina durante el gobierno peronista de los años cincuenta, podían representarse como un barril, con una clase alta equilibrada y una clase baja sostenida. En el medio una gordísima clase popular consumidora y productiva.

Hacia los años 70, el esquema todavía se mantenía, entonces el plan ideado para derrotar al peronismo que elevaba los niveles de consumo, salud y educación pública, y que no tiene un origen nacional sino que es producto del pacto sionista-masónico y anarcomarxista, durante la guerra fría, fue estratégico: Convocar a Perón para exterminar el liderazgo de un pueblo feliz y pacifista. Dividir nuestra Nación en Patria o Muerte. Inventar al comunismo como opción popular. Preparar la lucha armada en Cuba, Chile y Colombia.

Con la muerte del General, el gobierno de Isabel y Lopez Rega (estos últimos de la CIA, amparados por España y EE UU, respectivamente, después de ser liberados durante el golpe militar) el modelo de clases, se transformó en una pirámide. Pocos ricos, una clase media sectorizada y con marcadas diferencias y una clase baja amplia, pobre, marginal, embrutecida por el abuso del fútbol, los programas de televisión vulgares, grotescos y prostibularios, la música de los aliados de las discográficas reiteradas hasta la náusea como la gran evasión intelectual y la comunicación vía celulares de Telefónicas que saben cómo dominar las mentes con servicios de microondas a distancia, y que se aplicó con éxito en guerras militares, como la Operación SSSS o Tormenta del desierto.

La aguja hipodérmica, la manipulación mediática, las alternativas arregladas en la oscuridad del bunker hicieron el resto.

Hoy la representación esquemática de las clases en Argentina se podría simbolizar en el reloj de arena. Muchos ricos, riquísimos (varios genuinamente ricos, empresarios, productores de materias primas, industriales, otros narcotraficantes y los más, enriquecidos ilícitamente por la corrupción partidaria ); una clase baja amortizada, desesperanzada, con pequeños recursos para sobrevivir -que le otorgó la picardía de los asesores de Cristina K- y una clase media estrangulada sin expectativas de progreso (que votó en contra de la tiranía pero por su falta de información calificada y el predominio de las estrategias de segmentación fue incapaz de organizar una alternativa).

A todos los candidatos de la oposición le toqué la puerta hace años. Estaban avisados.

Cuando les anuncié con toda la humildad posible, que si no me liberaban de la Caja de Pandora no habría salida de la crisis predestinada para Argentina por los Bilderberg. Les pedí que dejaran de lado ambiciones personales y que sacaran a relucir su patriotismo, ya que la prensa estaba regenteada, operada o vigilada por el secretario de medios, que se postula como vicegobernador de Daniel Scioli.

O sea, que este resultado, lejos de sorprenderme me entristece.

El modelo RELOJ DE ARENA se impuso y seguirá así hasta que el hilo que sostiene las dos copas invertidas se corte y enfrente el colapso cuando el dinero no aparezca para calmar la hambruna de millones, y los ex montoneros liderados por el clan Fernández escapen y en nuestro país se vuelva al pasado (¿guerra civil, golpe militar?) y haya un exterminio sin precedentes.

Cada vez son más feroces las luchas políticas entre vándalos, ladrones y asesinos de escuela.

El fraude de algunos que se montaron al caballo de la gloria con el voto independiente (Carrio, - mi eterna imitadora-, Pino Solanas, Ischi 6-7-8, Sabatella- a quienes apoyamos con "partidos chicos / cambios grandes y se cortaron solitos", el señor ese del campo cuyo nombre nadie recuerda) se vio compensado por la falta de consenso que obtuvieron esta vez.

La prensa no puede inventar candidatos "parecidos" tiene que descubrir a los verdaderos actores políticos. Al menos, preguntarse ¿Por qué esta persona está proscripta y no se puede hablar de ella?

Esta vez el voto del elenco estable NO FUE POSITIVO.

Cuando digo LUCÍA O TIRANÍA, quiero decir LUCÍA O TIRANÍA.