miércoles, 28 de septiembre de 2011

La nota de La Nación.

Una argentina se hizo pasar por Joaquín Sabina y dio una entrevista

Un diario uruguayo publicó una nota que supuestamente le había hecho al cantautor por correo electrónico; el mail lo contestó una fanática que se hizo pasar por él


Foto: Archivo 


Las entrevistas presenciales son mejores que las realizadas a través de un mail. Se pueden ver las expresiones del entrevistado y relatar un poco del color que rodea una charla, quizás con un café de por medio. Aunque, en algunas ocasiones, el correo electrónico puede servir en momentos en que la necesidad de publicar una nota, urge. En ese caso es cuando se debe desconfiar un poco más y chequear mil veces la fuente, pues la excesiva confianza traiciona, como le ocurrió a un medio uruguayo que fue estafado en su buena fé por un entrevistado fallido.
El sábado pasado, el suplemento O2 del diario El Observador de Uruguay publicó una entrevista a Joaquín Sabina, rica en confesiones. Pero las declaraciones publicadas no pertenecían al músico, si no a una fanática a quien el cantautor y su entorno rechazan porque es una mujer obsesiva y suele difamarlo.
La mujer es Lucía Angélica Folino, una argentina que contestó por mail el cuestionario y hasta las repreguntas del periodista uruguayo. Hubo 23 intercambios por ese medio hasta que en septiembre salió publicada la entrevista. El mismo medio oriental cuenta el mal trago y se disculpa a todos sus lectores.
Según consta en El Observador bajo el título: "Una obsesión enfermiza y un error periodístico" , la entrevista fallida comenzó en noviembre cuando el periodista Daniel Viglione se contactó con el entorno cercano al cantante, en momentos en que Sabina estaba en Montevideo para dar un concierto.
Tras una conversación con Jimena Coronado, oreja del cantante, Viglione accedió a una dirección de correo a través de la cual el artista respondería preguntas. "Luego de no tener respuesta desde ese correo, el periodista rastreó una dirección alternativa de Jimena Coronado por internet", se cuenta en la nota.
Así fue como dió con el mail de Lucía Angélica Folino, una argentina que supuestamente vive en Avellaneda y sería abogada y escritora.
La obsesión de la mujer se ve incluso en su blog, en el que ella publicó la entrevista, con una nota al pie que dice: "Hablan de mí".

Mi musa es Lucía

La farsa fue perfecta hasta que en un tramo de la entrevista la mujer dice: "Creo en un solo dios, mi musa, y ella no escribe el futuro". a lo que el periodista pregunta: "¿Qué escribe esa musa entonces?".
Aquí es cuando la mujer habla de ella misma: "En realidad mi musa se llama Lucía Folino, una poeta, abogada, periodista y profesora argentina, nacida en Avellaneda en 1956, que por su proscripción se ha vuelto sumamente famosa en círculos de la alta política y en las inteligencias de espionaje. Ella está bajo el Proyecto Pandora, que ha develado algunos secretos importantes de organizaciones internacionales. La idea que subyace detrás de su trabajo es la esperanza de los pueblos, la de las buenas gentes que van acallando la marea humana de los malos, los piratas, los lascivos, los sodomitas y los bárbaros, raza espuria a la que he pertenecido cuando era más joven e imitaba a Bob Dylan".
Como se suele hacer, El Observador publicó la nota en Facebook y fue cuando muchos seguidores de Sabina empezaron a denunciar que esa mujer es una conocida acosadora del cantante.
José Emilio Navarro, el mánager del artista español, y Jimena Coronado, la pareja, se contactaron con El Observador y aseguraron que, según consta en la nota: "Folino es una mujer que desde hace 10 años acosa al entorno del cantautor, algo que motivó diversas demandas realizadas por su familia (...) es harto conocida por los fanáticos de Sabina, y que en su entorno la decisión en todo momento es no hablar de esta mujer para no amplificar sus intervenciones difamatorias".
El medio uruguayo detalla que Folino, que se dice abogada, manejaba un correo que lleva el nombre de Jimena Coronado, desde el que habría gestionado la falsa entrevista, y "maneja muchas otras cuentas falsas de Facebook con su nombre, el de Sabina y el de otros integrantes de su banda de músicos"..

sábado, 24 de septiembre de 2011

LUCÍA FOLINO- JOAQUÍN SABINA. Una entrevista publicada en el diario El Observador de Uruguay (habla sobre mí)

Espectáculos - MÚSICA

“Siempre he sido un crápula, un impostor”

Antes de reiniciar su gira que lo llevará por primera vez a Estados Unidos, el cantautor español Joaquín Sabina habló con El Observador de algunos secretos que guardó durante muchas décadas

  • “Con mayor indulgencia me diría: ¿por qué tardaste tanto en llegar a ser feliz?”
Foto
+ Daniel Viglione - 24.09.2011, 09:00 hs Texto: -A / A+

Desde su apartamento en Madrid, en pleno corazón del barrio Tirso de Molina, donde ahora es un vecino más que ya no regresa a altas horas de la noche completamente borracho o pasado de drogas, el cantautor español Joaquín Sabina habló con El Observador de cómo se siente en sus días previos a reiniciar su gira El penúltimo tren por Estados Unidos, la cual tuvo que suspender en mayo por encontrarse mal de salud y que recién el próximo 16 de octubre arranca en Nueva York para luego seguir por Los Ángeles y Miami.
Si bien en un principio el diálogo estaba enfocado en esto, en su último disco Vinagre y rosas y en su vida personal lejos de los excesos, el creador de Mentiras piadosas fue deslizando confesiones de todo tipo, “confesiones calientes” según sus propias palabras, desde su amor incondicional por una mujer argentina, Lucía Folino, pasando por la cantidad de canciones que existen y que uno ni sospecha que fueron escritas por él a las tierras que ha comprado en la vecina orilla y que, hasta ahora, eran un secreto bien guardado.
Así, de manera inesperada, dejando de lado por un instante el bombín, Sabina muestra en este diálogo su otra cara, la de un hombre que quiere saldar cuentas, sabiendo que le toca cerrar sus días de gloria pidiendo perdón.

La gira que lo trajo a Montevideo y que ahora lo llevará a Estados Unidos se llama El penúltimo tren, y esto es interesante, porque en casi toda su obra los trenes, las estaciones, los vagones, las vías y los andenes son imágenes que siempre están presentes. ¿Por qué es tan recurrente esta metáfora en sus canciones?
Los trenes son una imagen simbólica del paso del tiempo. Los vagones somos las personas, que pasamos sin dejar más que una imagen gris sobre la plataforma. Las vías son los carriles del destino, que por cierto no existe. Y esto lo recalco: el destino no existe. ¡Que muera el destino! Creo en un solo dios, mi musa, y ella no escribe el futuro.

¿Qué escribe esa musa entonces?
En realidad mi musa se llama Lucía Folino, una poeta, abogada, periodista y profesora argentina, nacida en Avellaneda en 1956, que por su proscripción se ha vuelto sumamente famosa en círculos de la alta política y en las inteligencias de espionaje. Ella está bajo el Proyecto Pandora, que ha develado algunos secretos importantes de organizaciones internacionales. La idea que subyace detrás de su trabajo es la esperanza de los pueblos, la de las buenas gentes que van acallando la marea humana de los malos, los piratas, los lascivos, los sodomitas y los bárbaros, raza espuria a la que he pertenecido cuando era más joven e imitaba a Bob Dylan. Para resumírtelo, tengo un cajón de la firma Pandora, y Lucía me inspira el 99,9% de la obra que produzco y que es mucho más de la que puedas suponer. ¿Pero preguntabas por los trenes? Bueno, los trenes pasan, y Lucía fue, durante mi juventud, la muchacha que veía pasar los trenes. Los cuerdos de atar le rompimos los boletos. La llamábamos la viuda, la maleta de droga. Yo mismo fui parte de esa matanza de toreros ingenuos. Nos enorgullecía andar entre varios manteando a Lucía. En honor a la verdad, los ambiciosos nos disputamos el corazón de la señora como guerreros. Te digo más, Serrat, con quien ya tenemos prácticamente terminado el disco con el que iremos de gira por Montevideo, que posiblemente se llame La orquesta del Titanic, me quiso birlar el amor de Lucía.

¿Pero quién es Lucía?
Te contaré algo que no creo que salga en Pongamos que hablo de Joaquín ni en Perdonen la tristeza o En carne viva. Mis biografías “oficiales” no dicen toda la verdad. Para nombrar a Lucía, la Folino, cuyo apellido necesito develar, utilizan nombres creados al efecto: Chispa, Leslie, Lucía Correa, Paula, Sonia, Jime entre las mujeres…

No entiendo… me perdí. ¿El penúltimo tren es como un viaje de confesiones o un viaje para saldar cuentas?
El penúltimo tren no, pero esto que te cuento a ti sí son confesiones. Me juré que, en esta penúltima etapa de mi vida, vivida a costa de las mujeres, iba a revelar los secretos que guardé durante tantas décadas, porque si no lo hago yo mismo nadie lo hará.

¿Estos secretos tienen que ver con que fue un falsificador de su propia vida, un impostor? Se lo digo por Mariano Zugasti… (En 1970 se exilia a Londres y lo hace falsificando su pasaporte con ese nombre)
Mariano Zugasti soy yo, y en consecuencia, soy todos los nombres que le he puesto a mis canciones cada vez que confeccioné con ellas un traje a medida, porque en el mercado hay muchas, muchísimas letras que ni sospechas que fueron escritas por mí. Hasta letras en inglés y francés. He escrito y cobro por todas ellas los beneficios de la SGAE, dado que BMG Ariola formó parte de Sony. No reniego de mi conducta porque siempre me he manejado en los negocios con lo que las leyes me han permitido. Por eso, robar un banco no es nada comparado con lo que yo he saqueado dentro de los marcos legales. Cuando vivía en Notting Hill trabajé como colaboracionista de los republicanos en los peores tugurios que ni te podrías imaginar, y aunque he probado muchas rayas nunca fui un yonqui ni un adicto. Como borracho sí, he sido bastante menos tolerable, porque vomitaba en los bares y mis amigos me tenían que llevar a mi casucha hecho un estropajo.

¿Y cómo recuerda esos tiempos?
Bueno, como siempre había comida disponible, recuerdo que ellos se cobraban el favor de llevarme a casa muy caro, dejándome amanecer con resaca y con la heladera vacía. Yo les increpaba diciendo que eran peores que las termitas y ellos me hablaban de Lucía. Yo babeaba y condescendía a no echarlos. Eran otros tiempos. Nuestros delitos prescribieron. Siempre he sido, y lo he dicho en varias notas, un traidor, un crápula, un impostor de la realidad. Pero, en el fondo, mi musa siempre supo que pese a mi maltrato psicológico yo la amaba y la sigo amando. Otra mujer en su lugar me habría denunciado ante la Liga de Padres de Familia.

¿Y ama cada ciudad que visita como ama a esa mujer? En este sentido, ¿qué representa Montevideo para usted? 
Montevideo es la tierra de mis amigos, no la conozco tan a fondo, pues cada vez que tengo un concierto en Uruguay lo dispongo de tal modo que pueda continuar alojado en Buenos Aires, en San Telmo, Retiro o Puerto Madero. Lo hago para tener una mejor visión de los sucesos que allí pasan, ya que tengo varias fincas en el vecino país. Además he comprado unas tierras en Junín, que son las mejores de América, y tengo un club de amigos allí que han hecho un trabajo en equipo muy bueno para mantener el silencio y la impunidad que vine gozando estos años. En Uruguay, Sergio, un chico que tiene vinculación con Pancho Varona, ha armado un club de admiradores muy importante: Ciudad Sabina, pero no sé mucho sobre ellos. ¿Debería darles la primicia sobre la liberación de Lucía por ser mis fans? ¡Que se jodan!, a veces la astucia vale más que la tosquedad de los pelmas que adulan.

Ya que está en plan confesión, ¿cuál es su mirada más sincera y cruel acerca de su vida y su obra luego de los excesos con el alcohol, la cocaína y una profunda depresión?
Lucía me salvó la vida. La he llamado con múltiples nombres representativos, la he bautizado como Jimena y he dicho que era fotógrafa peruana, como el personaje de Bryce Echenique en La amigdalitis de Tarzán, con el objeto de preservarla de aquellos que han querido quitármela, que no fueron pocos. El talento de esa mujer es gigante. Nunca he visto nada parecido, pese a que he conocido, bíblicamente hablando y no tanto, a cientos de mujeres casi tan inteligentes y bellas como mi adorada. El tema es que todo lo que he hecho lo he hecho con toda la mala intención de la que fui capaz, porque soy un hombre posesivo. Ahora que mis fuerzas están agotadas es diferente. Llegó el momento de revelarla y mira tú, te ha caído la lotería. ¿Cuál es mi mirada más sincera? No lo sé, pero nos hemos querido muchísimo aunque ya no estemos cerca ni tengamos contacto. Puedo decir esto sin el menor prurito de equivocarme. Esta es la voz más sincera de la que soy capaz.

¿Y qué piensan o qué le han dicho Rocío y Carmela, sus dos hijas, de esto y de su  nueva vida?
Están encantadas. Adoran a Lucía y siempre me piden que cuente esta historia. Ellas van a ser las primeras sorprendidas cuando les muestre esta nota.

¿Qué miedos le han quedado de lo muy mal que estuvo? ¿Cuál es su mayor pesadilla? ¿La tentación?…
Mi mayor pesadilla es tener que haberme mordido la lengua tantos años. Ahora no me importa nada y espero que este testamento sea suficiente para aclarar la cuestión. La tentación morirá conmigo. 

¿Qué fue lo peor que sitió durante los cuatro años que estuvo sin subirse a un escenario? ¿Qué pensó, cuál idea se le cruzó por la cabeza?
¿Hace falta que conteste? Desde que amanecía hasta que me iba a dormir mis palabras eran: ¿qué estará haciendo Lucía? Si te fijas, menciono su nombre en muchas canciones y hasta he dicho que fue mi primera mujer con la que me casé y me divorcié legalmente… Por supuesto que soy soltero y nunca he pasado por el registro civil y los juzgados me aterran.

Con todo esto, ¿cuánto tiempo soporta en silencio y en soledad?
Demasiado. Demasiado.

¿Podríamos decir que Vinagres y rosas es su disco más “literario”, un disco en el que ha cuidado mucho cada una de las palabras que escribió junto a Benjamín Prado?
Creo que el más literario es Dímelo en la calle. Y Benjamín… no me jodas… sabes bien porque lo conoces. Anulemos todas las preguntas relacionadas con el estereotipo.

Entonces, ¿cómo se lleva actualmente con el espejo? ¿A qué hombre ve cuando descubre su cara? ¿Qué le diría a aquel Sabina que todas las noches andaba metido en bares hasta la salida del sol? 
Le diría: ¡Jódete idiota! Antes de tener el amor de la mujer que amas prefieres ser un suicida millonario podrido de vivir. O tal vez, con mayor indulgencia me diría: ¿por qué tardaste tanto en llegar a ser feliz?

¿Pero es consciente de que mucha gente lo que quiere de usted es ver su caricatura? Digamos, a muchos les gusta escuchar más de su leyenda que de su vida cotidiana. ¿Será que a usted mismo le gusta hablar de su propia leyenda?
La única leyenda que tengo es que no he ganado nunca nada, excepto dinero.

¿Un bálsamo para su nueva vida?
Pintar es un gran alivio. De hecho, lo hago mucho mejor de lo que escribo.

En más de una ocasión ha dicho que la vida le ha dado una segunda oportunidad… En este sentido, si pudiera elegir, si le dan a elegir, ¿volvería a escoger la vida del viejo pirata cojo?
¿Y a ti qué te parece?

Acaba de cumplir 62 años y muchos amigos se han ido de esta vida… ¿se ha acostumbrado a la muerte? ¿Le tiene miedo a la muerte o al menos más respeto?
¡Vete a cagar! Esta pregunta que la conteste tu abuela.

En Vinagre y rosas usted canta algo así como “con 60, qué importa la talla de mis Calvin Klein”… ¿Qué otras cosas no importan a los 62?
Muchas, sería incapaz de nombrarlas aquí.

Si Dios, porque ya dijo que no cree que exista el destino, le concediera solo un deseo, ¿qué le pediría?
Que Lucía me perdone. Nada más.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Daños colaterales: El vidrio roto.

   DAÑOS COLATERALES: EL VIDRIO ROTO
                                                                                                                   "El que habla es boleta"
 
La tarde aquella en que uno de los chicos del fondo de la clase rompió el vidrio de la ventana del aula del Colegio Nro 22 de Sarandí marcó mi vida de un modo determinante. Parece mentira que un hecho  casi insignificante producido en un humilde ámbito escolar transforme tu existencia en una suma de malos entendidos, disparates,  réplicas, conductas incomprensibles, carrera profesional. Es fin. Es increíble. Pero, no tengo más remedio que contártelo.
Ese jueves, como era obligatorio,  la maestra había mandado estudiar para la lección oral sobre no me acuerdo qué prócer de la Argentina. Podría haber sido Mariano Moreno, tranquilamente, porque Moreno me inspiraba siempre sentimientos de libertad de expresión, me empujaba a pelear por ideales, que no sabía bien qué eran,
aunque por supuesto, su romántico final sospechado de homicidio, eran una catapulta para la imaginación pueril y aún hoy esos parámetros siguen latiendo fuertemente como un enigma de esa esperanza indefinible que es la república democrática.
Los varones del fondo, los malos alumnos, como se decía entonces, eran los que te esperaban a la salida y te acobardaban: “como abras la boca para recordarle a la seño lo que mandó estudiar te vamos a cortar la lengua, ojito”.
Apelar al miedo con los chicos y los grandes siempre funcionó bien en un mundo donde el imperio de las armas parece haber ganado la guerra contra los esfuerzos personales. Otra de las advertencias  preferidas que a menudo recibíamos las mujeres era : “quien delata a su compañero es un ortiva, una basura, un traidor.”  En ese caso, el temor no era el castigo físico o corporal con que los chicos se azuzaban entre sí, (a veces, también las chicas, ostentaban sus dotes de fuerza bruta) sino ser “el mal compañero” lo que significaba el destierro,  no ganarse la beca de Independiente, no acceder al honor de pertenecer a la segura secta que conformabas entre semejantes. Bastante carga tenía ya con ser la abanderada, cosa intolerable para los padres competitivos que instigaban a sus hijos al triunfo (todavía las hijas estaban para aprender danza, pintura y la cocina práctica para la mujer moderna  ni  siquiera era un postulado sostenible. Eran épocas  de doña Petrona C. de Gandulfo y a las nenas nos regalaban la saga de Mujercitas para el cumpleaños).
Entonces, como te confiaba, cuando alguien rompió ese maldito vidrio, la maestra se puso furiosa, mandó llamar a la directora y ésta nos amenazó con ponernos amonestaciones a todos, si no decíamos inmediatamente quien había sido. El silencio del grupo era espectral o por lo menos denso. Espectral era la palabra preferida en las redacciones cuando teníamos que hablar de algo grande, siniestro, inexplicable. Daba buenos resultados y con eso nos ponían un diez, sin lograr mayores méritos literarios.
Muchas de los alumnos empezaron a sudar,  se miraban y se reprochaban implícitamente con un gesto que habíamos consensuado con una bajada de cabeza, ladeada ligeramente a la derecha, que significaba:  “el que habla es boleta”, solo que nadie sabía bien qué cosa era ser boleta, ni por qué había que encubrir  a los que dañaban la escuela. Esto último tampoco es que lo pudiéramos decir en voz alta, porque dañar la escuela era ser un rebelde, y la mayoría de los pibes quería ser James Dean o por lo menos, parecerse.
La directora se iba poniendo más y más iracunda, y no contenta con mandarnos 25 amonestaciones  en el cuaderno escolar, apretó el gatillo y dijo muy suelta de cuerpo: “y vamos a llamar a los padres para que paguen el vidrio”.
En los años ´60 un vidrio de ventana nos parecía una cosa carísima y difícil de reemplazar.  En las casas de familia se hablaba de economía todo el día y cuando nombrabas a Perón,  porque los viejos lo nombraban todo el tiempo, te retaban. Te decían, sí, sí, pero callate. No lo digas en público que no se puede. Está prohibido.
A mí, esas cosas me pateaban el hígado, (ahora diría que me producían gran enfado, pero en esos años, me repateaban el hígado)  y yo continuaba con el dale que dale. Iba a la escuela y mencionaba a Perón y a la tortuga (que no tenía idea quien era, pero sabía que tampoco se podía decir “la tortuga” o "la morsa" delante de gente importante), con lo que los maestros vivían hablando con mi madre para ver si  podía ponerme un freno de alguna manera.  Pero, después, me llamaban aparte y me decían: Te felicito, Lucy.  Sos la mejor alumna.
Sigo con lo del vidrio.  Cuando se produjo el silencio y la maestra no sabía donde esconderse porque ella tenía que continuar investigando,  levanté la mano o como después supe: pedí la palabra.
¿Debo contar que mis compañeros y la maestra  temblaron?  "Esta chiquita es fatal. No se calla nunca",  y la señorita hizo el además de dejá, dejá, no pasa nada.
Insistí, como era lógico.  Y la directora, con una sonrisa, pensando que iba a delatar al  autor del daño material del delito, me apoyó. "A ver, Folino, qué nos tiene que decir tan importante."
Y yo: “Señora directora. Usted está actuando injustamente y nos está poniendo frente a un dilema (no sé si usé la palabra dilema, posiblemente no, habré dicho algo similar pero da lo mismo).  Si yo supiera quien fue, que de hecho no lo sé ni estoy interesada en saberlo, ¿debería decirlo? Si lo hago mis compañeros me  odiarían, con razón  y me dejarían fuera de todos los grupos, si no lo hago  tendría que soportar una sanción (supongo que dije castigo) peor, que no merezco.  ¿No es que en Argentina se presume la inocencia hasta que se pruebe  lo contrario? La función de investigar, le toca a usted. No nos obligue a actuar como delatores (ya en séptimo sabía que decir alcahuete sonaba muy feo)”.  A estas alturas, la directora había perdido su sonrisa sarcástica, y estaba empalideciendo cuando agregué: “ Por otra parte, si yo fuera el alumno que causó el daño, lo diría. " ¿No es peor compañero quien permite  que alguien que no tiene culpa alguna tenga que sufrir por su acción, que desde ya descarto, que no habrá sido intencional, sino un accidente? Que se presente, lo diga”"
Uno de los chicos de la última fila, muy inteligente aunque tuviera esa mala fama de ser “del fondo”, se levantó enseguida y dijo: “fui yo”. Así se fueron levantando todos, uno por uno. Las chicas incluidas, aunque mucho no entendían de qué iba el juego.  La directora se agarraba la cabeza mientras alguien empezó a aplaudir y todos lo seguimos. "El vidrio lo pagaremos entre todos, se acabó la cuestión".

La historia es real, está contada a las apuradas, pero es completamente cierta.  Mis condiscípulos pueden confirmarlo . La maestra y la directora no, ya fallecieron, pobrecitas, eran muy grandes. Tendrían más de 30 según comentaban los alumnos allegados a sus familias.
La Cooperadora pagó la cuenta de la reposición del vidrio sin protestas. A la hora de decidir qué estudiar, me decanté por abogacía.  Y ahora, que tengo una edad respetable, mayor que la de las docentes que presenciaron el desacato,  recupero la experiencia infantil porque esa criatura que llevamos dentro nos está mirando y evaluando permanentemente.  La pongo por testigo.





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domingo, 18 de septiembre de 2011

Cristian Alarcón y CIA.


Taller de Narrativa II
Trabajo número 1. 
Lucía Angélica Folino.

Cuando me muera quiero que toquen cumbia. Vida de pibes chorros. Editorial Norma, 2008.

El autor del libro, Cristian Alarcón, actúa como mediador. Es el escritor omnisciente de una problemática criminal que aborda desde su prosa literaria los imbricados estilos cuasi poéticos de un periodista avezado en el arte de la crónica gabomarquiana, género anticuado con recursos expresivos amplios, que se decanta como un híbrido, a beneficio de inventario, para exponer a los ojos de los lectores una realidad que le permita abarcar de un modo peculiar, la compleja realidad silenciada de la vida de los pibes chorros. El habitante de la villa de emergencia aparece aquí como un actor social en el nuevo orden económico impuesto a nuestro país por potencias extranjeras, en las últimas décadas del siglo XX y hasta la fecha. Las mismas potencias que luego gratifican al autor, con el premio Samuel Chavkin a la integridad periodística en América Latina, otorgado por NACLA (North American Congres of Latin America). Suena tan esquizoide como cuando la Harvard University nos daba las recetas económicas para pertenecer al Primer Mundo.
Este mestizaje de ideas tiene múltiples efectos en el caso del capítulo de novela que es objeto de este análisis.
Se trata de una información, supuestamente bien detallada de los sucesos que dieron muerte a un joven (el Frente) de ese mundo empíricamente alejado de los medios masivos de comunicación,  y las reacciones de su entorno familiar y vecinal, en la elaboración del hecho homicida, como una verdadera afrenta a los modos de vida que les ha tocado padecer y que a falta de una mejor educación, han internalizado sin extrañamiento, como el único medio apto para la supervivencia, estableciendo ídolos y fomentando odios inter pares (los cinco puntos tatuados  que significan “muerte a la yuta”, muerte a la policía),  en donde el ciudadano que asume la responsabilidad de cumplir con las leyes escritas y vigentes encuentra verdaderos detractores de una seguridad confortable, que según una idea generalizada, no debe incumbir ni interferir en sus asuntos domésticos. Ambos extremos de comportamiento execrable, cobran relevancia a la hora de la  manipulación mediática de los receptores; son los que espantan al pensamiento crítico y lo alejan de la lectura de diarios y material informativo en la actualidad.  Se pasa página por no discutir lo indiscutible.
Para responder a la pregunta filosófica sobre quien dice en el texto de Alarcón, para quien lo dice, qué dice y cómo lo dice, debemos señalar que se utiliza la primera persona (que remite al título de una canción de cumbia de sicarios colombianos), que es apta para captar la intimidad o cercanía del destinatario de su trabajo a fin de reconstruir la historia real y generar en su inconsciente una resistencia que se traduzca en violencia moral contra las instituciones.  No deja por ello de ser un recurso de paroxismo deíctico para dar la idea de sumergimiento en la villa como historiador y no solo como guionista o simple contador de los hechos.
En este sentido, el compromiso y la subjetividad piadosa del autor se ven reforzados con la abultada cantidad de adjetivos, que podríamos calificar de afectadamente cursi, ateniéndonos a la tradición de una literatura moderna, sobria y libre de ampulosidades que ridiculicen al texto y lo tornen, por ende, difícil de digerir. Si lo que se pretende es lograr la simpatía del lector empedernido, que no ve en esas vidas sino elementos irrecuperables no lo logra. Al contrario. Los ahuyenta. Se capta la intencionalidad de la artimaña desde el primer párrafo de su cronificación. Los testimonios textuales que transcribe son elementos que refuerzan la hipótesis de realidad con que se pretende ganar credibilidad, pero como efecto colateral del daño narrativo resultan sospechosos a la hora de evaluarlos. Los nombres de pila del entorno parecen extraídos de un menú fijo de masonerías secretas que tienen como plato fuerte reivindicar determinados usos de la sublimación, que son extensamente apreciados en el mercado corporativo de la música de discográficas corporativas, (no solo cumbia sino en todas sus expresiones artísticas) que es uno de los brazos fuertes de la penetración ideológica de las potencias imperialistas para control y purga de la población (por ejemplo Javier, Matilde, Víctor, Manuel, Facundo, Simón, Miranda, Laura, Sosa, “San” Francisco, Coqui, Mauro, “el Banana”, comenzando por María, como resulta previsible, que según una fuerte expresión textual dice “yo me hago la estúpida” y su madre Sabina, “que no dudaba en estrangularla si no hablaba”). ¡Qué secuencia! Qué obsecuencia.
No puede visualizarse el texto como un relato autobiográfico, sino como que tiene características del cuento o relato, sin perjuicio de que los sucesos hayan ocurrido en la escena real del crimen, cosa que con este tipo de redacción artificiosa nos lleva a la duda epistemológica.  No demuestra conocimiento de los asuntos sino que los presenta desde una perspectiva personal, con su experiencia como ser humano en su temporalidad. Podríamos calificar sus parrafadas de decisiones “políticamente correctas”, lo que no significa que sean apropiadas para contarnos los sucesos trágicos que se vivieron en la villa.
Algún comentarista del texto ha querido ver en Alarcón un “antropólogo que hace etnografía del dolor y del sufrimiento como experiencias de creación”.  No cabe coincidir con este concepto científico de los anales; ponencia por nuestra parte tomaremos como un deseo del hermeneuta, dado que el relato está fuera de la metodología propia de las ciencias sociales.
Si bien encuadra dentro de los recaudos de crónica periodística, por la amplitud que esta consiente, con la interpretación personal que se transmite como una voz, la libertad que instituye ese límite en el que la opinión pasa a segundo plano y aparece la información, la prosa de marras no nos permite inferir esa seriedad que es exigible a un profesional del periodismo.  Quizás, el punto liminar del desacuerdo, donde no puede hablarse de trayecto ni de seriedad de las fuentes considerando su textura plana sino que es pertinente describirlo como imaginería literaria es el pretencioso relato sobre El Frente, imaginándolo cual Robin Hood del subdesarrollo. Tales conductas, lejos de ayudar a resolver el problema de la marginalidad son símbolos de una mirada de empatía, que lo único que termina por hacer es favorecer la reproducción de modelos de desigualdad e injusticia condenando a los carentes a un destino estático e inexorable.
Se lee en el prólogo del libro: “Me vi. un día sumergido en otro tipo de lenguaje y de tiempo, en otra manera de sobrevivir y de vivir hasta la propia muerte. Conocí la villa hasta llegar a sufrirla.”  No parece que sufriera demasiado, a decir verdad. El material que utiliza, que se infiere como de apreciación directa bajo sus sentidos, entra en colisión con la dureza del problema social que se encauza. Quizás, una producción de género seco hubiera sido más que notable para desentrañar la índole del crimen (¿qué juzgado intervino en la causa?, ¿en qué modo interviene el narcotráfico en su relación con la delincuencia?, ¿cómo consiguen las armas los estigmatizados que irán directamente a la hoguera o la cárcel si se siguiera avalando la hipocresía de conformar una realidad paradigmática en los medios y otra tan distante que es la que percibimos en la calle?)  En fin…, se destaca en su fingida prosa, paradójicamente de estilo non-fiction, la ausencia de la vasta arquitectura pragmática y jurídica que dé certeza a su testificación en un juicio oral y público.
El art. 43 de la C.N. garantiza a los periodistas el secreto de las fuentes. ¿Eso los habilita a tramar cuentos pueriles con verborreas pasadas de moda, para convertir la realidad real en realidad virtual y como consecuencia, favorecer el negocio de los extremadamente ricos, que solo ven en las clases marginadas y en las villas de emergencia por falta de planes habitacionales, un problema de distribución económica del presupuesto, que debe ser erradicado con tal de no afectar sus intereses de seguridad personal y ambición ilimitada?
La discusión sobre la decadencia del Nuevo (viejo) Periodismo Latinoamericano recién comienza.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Renacuajos y renacuajas (2012)

RENACUAJOS Y RENACUAJAS.





                                                                 Las cosas como son, duelen.

No son los mejores, son muchos.

       Asistimos azorados a un mundo donde los debates no se plantean en el ámbito de las ideas puras sino en el espacio discursivo de los medios.
       Tantos años de cierre semiótico, de matrices culturales unidimensionales y de chácharas de derechas exitosas y omnipotentes contra una izquierda  pedante y malintencionada, que solo se muestra  humilde en público pero aspira a vivir y vive con el lujo de las altas burguesías soñando con ser reyes  ampulosos de Estados en perpetuo estado de quiebra fraudulenta, nos convencieron de que por vía de la ostentación de monos gramáticos de uno u otro bando, se llegaría a conseguir la ansiada liberación de los pueblos.
      Cuando digo reyes, lo hago en sentido amplio, comprensivo de todos los títulos nobiliarios de oriente y occidente: reyes, reinas, príncipes, princesas, emperadores, y toda la colectividad de sangre azul que logró convencer a los discípulos de la corona, de que “hay un mundo mejor, pero es carísimo” y favoreció con su maniqueísmo dialéctico la corrupción sistémica de los países del llamado Tercer Mundo.
      En tiempo del rey Perico: Acordarse del rey que rabió por gachas* dice un poco conocido proverbio, que resume el origen remoto de la oralidad ante los árbitros que se enfuriaban cuando los súbditos no se encorvaban lo suficiente ante las majestades reales y contra los trabajadores que no pagaban los pesados tributos que se les imponía coercitivamente.
      El Rey Perico, aún hoy sigue siendo el dueño de la monserga de la aldea global. Unos pocos servidores de familias tiránicas, torvas y mezquinas, intentan convencer con pasmosa rigurosidad dialéctica a los ciudadanos, que cambiando algunas expresiones se pueden hacer revoluciones mágicas.

El decreto presidencial es una estafa.

     En nuestro país, se ha impuesto por decreto presidencial, que debemos borrar las huellas de la historia, del idioma, de los nombres propios y de los méritos ajenos, para convencernos de que en efecto, se están produciendo cambios paradigmáticos.
Nada hay más alejado de la realidad. El debate sobre las cuestiones económicas, jurídicas, laborales y ambientales de fondo lo dejaremos para un trabajo más extenso. Nomás, puntualizaremos que aunque se diga que no existen determinados problemas, que se esconden debajo de la mugrienta alfombra que venimos pisando hace más de medio siglo, los asuntos a resolver siguen vivitos y coleando.
     Y como lo que es moda no incomoda, una epidemia de pseudo progres de la Argentina se extasía recalcando ante el auditorio harto de lugares comunes, que ellos se dirigen a “todos y todas, argentinos y argentinas, compañeros y compañeras, amigos y amigas” y así sucesivamente hasta caer en el ridículo literario.
      Quiero decir con esto, que no le temen al bochorno de la exageración con tal de marcar que ellos no están dispuestos a discriminar a nadie, y sobre todo, recalcan con orgullo que contrastar el femenino de cada palabra es una señal, un indicio que esperan elevar a la categoría de símbolo, sobre la igualdad del género en la era post-contemporánea, que todavía no han acordado si llamar digital, virtual, global, futurista o que lo arregle Mongo Aurelio.


La extravagancia del absurdo.

      No obstante, la férrea voluntad de los difusores de la extravagancia las voces argentadas (y argentinas) resisten el impacto con estoicismo.
La maravilla democrática de internet, por la difusión horizontal que brinda, y por la cual nadie nos puede imponer cómo hablar,  qué leer, qué pensar,  qué hacer y qué palabrerío recitar u omitir, repele estas intromisiones a la libertad que lo único que ameritan es poner en evidencia  a quienes las obedecen a rajatabla.
     Muchos periodistas amedrentados por el terror de las encuestas que auguran un futuro sin posibilidad de libre expresión y ante un plan “peligrosísimo” del oficialismo (así lo calificó el filósofo neoplatónico Tomás Abraham), empiezan a temblar y a rendir obsecuencia al modelo de la concentración de poderes, en cabeza presidencialista.    Entonces, esta reproducción de la modalidad “os/as”, se llevará hasta el absurdo.

Argentino, argentina, es según la definición de la RAE:
  1. adj. Natural de la Argentina. U. t. c. s.
  2. adj. Perteneciente o relativo a este país de América.

       La regla para los plurales es que el masculino plural (“argentinos”) alberga a ambos sexos por igual.
       Ahora bien, podríamos condescender y decir que el énfasis recurrente de “argentinos, argentinas”, “compañeros, compañeras” lejos de molestar al oído de la audiencia es un recurso retórico. La anáfora por repetición y por deixis, recoge un significado en una parte del discurso emitido. Sin embargo, la petulancia del acto de recalcar “todos y todas” es en extremo resbaladiza puesto que podría alentar por vía del dislate a un verdadero absurdo en la construcción de sentido.
       Días atrás, en un programa de Radio Nacional, que solía escuchar a menudo, dedicado a la poesía, conducido por personas con una gran trayectoria mediática y no poca ilustración,  no contentos con estas exageraciones, se presentaron saludando a los “oyentes y oyentas”. Llegados a este punto se produce el verdadero quiebre cultural. La industria impone, pero el anterior público pasivo, con el advenimiento de las redes se convierte, decide y deja de ser un simple elector, un espectador de la comedia, para pasar a ser un selector avezado.
      Es deseable que la oferta plural corrija estas distorsiones pretendidamente igualitarias e imparta sobre los comunicadores una realidad diferenciada. Cito a Foucault, en 1998.  “El mundo se enrollaba sobre sí mismo: la tierra repetía el cielo, los rostros se reflejaban en las estrellas y la hierba ocultaba en sus tallos los secretos que servían al hombre”. Aprendamos la lección si no queremos vernos envueltos en escandalosas tiranías, a perpetuidad. Por muy subjetivo que digan que el periodismo digan que es, la prestación por la que reciben su pago a la credibilidad se verá debilitada por el acatamiento a posturas individualistas.

Hermenéutica de una crisis.

    Con una mirada similar a la oficial y en extremo beckettiana ¿no deberíamos llamar “artisto”, al hombre que se dedica al arte y “periodisto” a quien se encarga de investigar y difundir informaciones y noticias?
Cuestionamos aquí  la veracidad de ese hermoso verso del Premio Nobel de Literatura Eugenio Montale en su poema In negativa: “Il peggio è già passato”( trad. “lo peor ha pasado”) porque lo peor está por venir. Se me acusará de mirada apocalíptica, de alentar teorías conspirativas y de otras lindezas por el estilo, lo cierto es que estos ocupas han venido para instalarse y si no lo decimos con toda la claridad posible, el electorado seguirá consumiendo gato por liebre.
En la misma obra poética dice el poeta italiano.
Si continua
a pensare con teste umane quando si entra
nel disumano
(trad. Se sigue pensando con cabeza humana cuando se entra en la deshumanización)
[Eugenio Montale, Nel Disumano, in Quaderno di quattro anni]
      ¿Se puede caer más bajo, lingüísticamente hablando con este proceso de deshumanización del signo que carece de contrato fundacional?
Sí. Dado que Eugenio Montale era un poeta varón  ¿por qué no llamarlo “poeto”?
       La convención semántica del idioma no es antojadiza ni arbitaria. Es heredera de una tradición que nos permite comunicarnos con fluidez, que facilita el entendimiento humano ( como aseguraba Bertrand Russell) y evita el tropo coloquial de “las veintiuna maneras de nombrar el color blanco” con que nos extasiamos los que no pertenecemos a  la cultura  de las lenguas algonquinas (subfamilia de las lenguas álgidas) de los inuit canadienses y los yupik de Alaska. En cambio, los habitantes regionales de la raza nórdica, no entenderían el motivo de nuestro asombro. Para ellos el blanco 1, el 2, el 3… son tan distintos como para nosotros el rojo, el amarillo o el azul.  Esta distorsión que afecta la inteligibilidad comprensiva de las personas está fundada, por analogía con las cuestiones a-temporales, en el ámbito “a- espacial”, como es el caso del distanciamiento geográfico de la frontera invisible que nos separa culturalmente. La etología puede decirnos mucho al respecto. El nivel auditivo de ciertas especies, la visión precisa de otras, el instinto gregario de todas, denotan niveles de inteligencia, que escapan al común de los mortales.
      Retomando el problema: Poeta es la “persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas.” El origen etimológico de la palabra es el latín poēta, y este deriva del gr. ποιητής.  ¿Es menester romper la costumbre que funda nuestra matriz civilizada para caer en el grotesco o la parodia del poeto?  ¿O debí seguir mi primera intuición y escribir “matriz civilizacional”?
      La pregunta que flota y perturba es ¿podemos para crear nuestra propia identidad cultural atrevernos al neologismo?
      La respuesta no merece objeciones.  Por supuesto que es posible. De hecho, lo hacemos todo el tiempo. Avanzamos a pasos agigantados. Las obras del siglo XIX tienen el tufillo arcaizante similar al de las obras españolas que las precedieron inmediatamente en su tiempo. Después del atrevimiento de Juan Rulfo, de César Vallejo, de Macedonio Fernández, Roberto Arlt, Leopoldo Marechal o los poetas del tango, nadie discutiría este asunto.
      El punto de inflexión del cuestionamiento es en que si por abuso de una instancia no inventaremos una suerte de esperanto que nadie habla y que resulta tan confuso y artificioso como algunas palabras milongueras del extraordinario Celedonio Flores, empecinado en improvisar un lunfardo que la calle en esos tiempos iniciales de construcción de identidad argentina, nunca reconoció como propios.

Parece mentira…
Celedonio Flores

¿Que no cante en reo...
que pase a degüello la viola encordada
de mi inspiración?
¿Que mande a baraja
mis musas caneras,
mis paicas runfleras,
mis pobres malevos y la encrucijada
de mi callejón?
¿Que no cante en reo?
¿Que deje el suburbio
temeroso y turbio
que me vio nacer?
¿Que por qué en el fondo
de mi musa brava
siempre una garaba
abandona al hombre
que la quiere tanto
para no volver?

     Hoy en día, que la viola es la guitarra, y nos pasan a degüello todo el santo tiempo de la existencia, y los malevos son más malevos que nunca, es parte de nuestra idiosincrasia,  pero que yo sepa “una garaba runflera y canera” nadie tiene idea que será salvo que consulte con el diccionario de la Real Academia del Lunfardo, una cristalización de la materia prima con que se formó el ser nacional rioplatense. Todos quieren ser Gardel, pero Gardel era uruguayo (¿o francés?), y argentinizarlo es un error que nos recuerda permanentemente que la “bajada de línea” la están haciendo los think tank de países latinoamericanos, con los que nuestro país por tradición y cultura tiene grandes lazos fraternales, no sin dejar de advertir que aunque se parezcan a nosotros no son Nosotros.
      Para continuar por las sendas farragosas del ruido comunicacional tendremos que formular una nueva observación al problema manido de la bisexualidad nominal expresiva. Dado que nuestra legislación recoge el tratamiento igualitario para las personas con elecciones diferentes y, en atención a que  debemos evitar cualquier tipo de disenso o falta de conformidad sobre el contrato cuyas obligaciones hemos contraído previamente, de continuar esta caminata por la cornisa de la provocación, propongo que si se opta por continuar feminizando las palabras, se las masculinice cuando la “víctima” sea un varón, o tal vez, “el víctimo sea varón” porque no debemos transformar la lucha de clases en lucha de sexos. Y por cierto, también debemos buscar variantes para la comunidad gay.  Por lo tanto, sugiero a la hora de adoptar como madre a Doña Disparate y como padre a Bambuco enunciemos las consignas de la siguiente manera:
“Argentinos, argentinas y argentinis.
Compañeros, compañeras y compañeris.
En fin, todos, todas y toddys.”


     Por otra parte, y sin salirme del planteo, hace unos cuantos años, publiqué en internet un poema que generó no pocas polémicas. El poema se llamaba Renacuajos. A la luz del cambio de época ¿debería llamarse Renacuajos y renacuajas?, ya que es notable la cantidad de mujeres que han incursionado en el espionaje como fuente de ingresos  (tema que abordara en el  poema sobre la problemática de lo efímero de la cualidad de la función de estos pichones de ranas, al servicio de los poderosos Caballeros de la Mesa Redonda: Club Bilderberg, países colonialistas, sectas, mafias, logias, masonerías, organizaciones secretas, lícitas o ilícitas que realizan prácticas canallas para conseguir resultados más canallescos todavía).


     Dios puso nombre a los animales y equiparó a Eva con una costilla de Adán. Flaco favor nos hicieron los relatores de los libros sagrados. Desde los tiempos remotos, la inferioridad metafórica, el ocultamiento, el ostracismo, la no mención, el famoso “de esa no se habla”, ha sido el hilo conductor de la sumisión femenina (“el sexo débil”). En consecuencia, es conveniente resaltar aquí que la cuestión doctrinaria del la lucha de las mujeres por conquistar un espacio proporcional que nos fuera quitado durante milenios con lapidaciones, manipulaciones, castigos corporales, violencia moral, y atrocidades de toda índole, como el hecho de caminar detrás de los varones, agacharse ante los sumos pontífices, monarcas, la adoración de los guerreros y el culto a la belleza como único modo de seducción que nos llega  con el nacimiento de nuestra lengua allá por el siglo XV, cuando el poema del Mío Cid, el soberbio castellano, atisba en un nuevo idioma  (“… y la más hermosa saluda al más fiero de los vencedores…” ) debe desterrarse, impugnarse, abolirse por las acciones y no por los meros enunciados. El signo es insustancial cuando nos encontramos con vejaciones letales, con heridas insalvables que tienen por objeto sofocar rebeliones intelectuales.

Personal  ( saltéelo quien no se anime a leerlo)

      Permítaseme un apartado, a modo de digresión, que necesariamente será autorreferencial, teniendo presente, que  hace más de una década descubrí que era objeto de experimentos de conducta con seres humanos –sin derecho a réplica, pataleo ni sin compensación económica alguna- de los laboratorios del Norte (Proyecto Pandora), con el consiguiente cercenamiento de libertades, posibilidades de crecimiento y vaciamiento de derechos, aparentemente, con el objeto, hasta donde sé,  de investigar la conducta de personas con alto nivel de inteligencia. Estos experimentos, que fueron el motor y eje de la dominación norteamericana durante el siglo XX, tienen su supuesto fundamento en la “investigación científica” de la neurobiopsiquiatría y la mayor parte de los profesionales “de la salud” los encuentran naturalizados, alegando, sin esbozar  extrañamiento,  que no causan detrimento al “paciente”, Se trata de observaciones permanentes en una especie de Truman Show con pruebas a superar, que imponen “un corte de manos”, “alas cortadas”, “pie quebrado” o “corte de manos”. Responden a la pregunta de cuánto es capaz de soportar el genio (genius) si se lo pone a prueba como un ratón (mouse) en un laberinto. Marco estas simetrías de palabras dado que la era  digital y el avance de las computadoras permitieron a estos “estudiosos” obrar con total impunidad, a través de sistemas de spy, encriptados, jeroglíficos, códigos de lenguaje  y programas cifrados con reconocimientos de ip,  fácilmente direccionables.
     No es casual que la CIA, con sus servicios clandestinos y clasificados (Central Intelligence Agency, cuyos fundadores fueron George Bush y Harry Truman poco después de terminada la Segunda Guerra Mundial y a raíz de la Nacional Security Act),  disponga de sumas mil millonarias para estas comprobaciones y servicios de espionaje. Ocurre que en la página oficial de la CIA (en inglés) en el sector de búsqueda de selección de personal, piden ciudadanos de origen americano (se refiera a U.S.A), con una gran cantidad de requisitos físicos e intelectuales (idiomas, estudios universitarios de posgrado), con el único objeto de controlar al “enemigo”. ¿Y quien es el enemigo para estos señores (y señoras y señoris )?  No pensará el lector que son los comunistas, ni los talibanes, ni siquiera los terroristas facciosos ni las mafias del mercado narco. No. No. Son las personas extranjeras con los más elevados i.q. (intelligence quotation) que consideran peligrosas al sistema. Los E.T. (de la SETI : search of extraterritorial intelligence ). Recalco lo de extranjeras (vivan o no en los EE  UU) dado que si fueran de nacionalidad de su país, las reclutarían inmediatamente. Actualmente la CIA cuenta con más de 20.000 empleados dispersos por el planeta y tiene un presupuesto reservado.
       Es por tales motivos, que las matrices de la psicología sistémica son una herramienta fundacional del sistema de vigilancia y castigo foucaultiano. “Un mundo feliz” aldousouxleyano (para ellos). El control de 1984, novela de función distópica, producida por Tony Blair… perdón por Eric “Arthur” Blair, escritor y periodista británico, en 1949, caballero artúrico, cuyo famoso seudónimo fue George Orwell y que casualmente se publicó un año antes de su muerte. "En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario".
      Para ir finalizando diré que la proscripción que sufro hace varias décadas, y según la cual “Ni Cristina Fernández puede hacer nada al respecto”, es una agresión de género, de situación sociopolítica de un país que en la mitad del siglo XX era un símbolo de paz, progreso, crecimiento, trabajo, vivienda para todos, donde dos nuevos actores sociales incursionaron para siempre en la política mundial (las mujeres y los pobres). A los pobres y a las prostitutas se los reduciría fácilmente por la corrupción, el soborno y la impunidad, como modus operandi.  El permiso al saqueo de las arcas nacionales. El cambio de identidad más frecuente que el de “calzoncillos”. Pero a las mujeres no se las hace callar así nomás, aunque las estigmaticen como “gorila” “bruja”, “serpiente”, “paco” “media naranja”, “marrana”, “musa”.  Hasta hace pocas décadas, combatimos el uso obligatorio del apellido del marido como aditamento en el nombre propio. Un paso adelante fue que se lo considerara “opcional” en la legislación posterior. La incapacidad de derechos civiles, patrimoniales, cívicos no está lejana en el tiempo, mirado desde el ángulo de las Ciencias Sociales y Jurídicas. Hablar de algo y no actuar en consecuencia, es una estafa moral al ciudadano, que no hace sino refrendar con bonitas palabras de compasión (incompasiva porque la retribución que perciben por la omertà es inimaginable para los profanos) actos de esclavitud, de dominación colonialista consensuados por organizaciones que gozan del poder más absoluto ( incluyendo en este grupo tanto a las Iglesias, los secretos de Bnai Brith, de Chabad Lubavitch, los Espiscopados, las disidencias, y los camaleónicos hombres y mujeres del  Rey, que desenvuelven la alfombra roja en Hollywood, en Barcelona, en Chihuahua o en Monte-video.).
     El levísimo impacto sufijo en femenino, como acto revolucionario, de avanzada en la ingeniería de construcción de poder redunda en una ofensa mayor, en un acto de trogloditas que cortan la lengua, acusando a los rehenes de esquizofrenia, delirio paranoide, histeria –que para eso la Psicología se da maña en confeccionar síndromes adecuados al “Is panic attack” de los reclamos de voz y voto y el derecho de aparecer en las fotografías sin que velen un nombre o desfiguren una imagen.
      Lo que oprobia e indigna a quienes conocen la situación, pese al hermetismo que guardan la prensa, las facciones políticas sean oficialismo u oposición y los sectores de las oligarquías feroces, corporativas o ilícitas,  es que tales actos de silenciamiento mal intencionado, provengan de las órdenes de una señora, que se toma fotografías con dictadores latinoamericanos entronizados por la CIA, porque “es una dama” y no porque es una bobalicona que se apresta a difundir fotomontajes con los vivos muertos y con los muertos vivos.

    Sabemos, porque lo leímos a Robert Graves que “no hay dinero en la poesía, pero tampoco hay poesía en el dinero”, por esto es que valoramos la semiología  profética de las palabras que surgen de la inspiración divina ( la adivinatio de la divinatio del Foucault de “las Palabras y las Cosas” con quien dialoga el  Derrida de la “Gramatología”).

“Este juego que plantea que la verdad está en el mismo goce de encontrar los nudos y articulaciones en una red de referencias. Que no hay sentido fuera del signo y esto planteado desde una visión crítica de Saussure.”


Copio el poema Renacuajos porque los comentarios que hice en su momento al respecto podrían llamarse anticipatorios de lo por-venir.



RENACUAJOS. -güillegüilles-

Triste sino de pena capital;
decadencia del hastío.
A la deriva, sus salarios apisonados
degüellan las ajenas aguamieles.
Renacuajos.

El pavo real es una sombra
que vigila al caminante
y no está solo en su híbrida vergüenza.

Son cientos, son miles, son millones.
La Uno y la Dos, la Federal y la Privada:
¡alinearse!
CIA, KGB, SCOTLAND YARD, FBI:
¡engreírse!
Los milicos, la pesquisa, el MOSSAD y los buchones,
la SIDE, los burgueses catatónicos
juramentados
y el garfio de los criminales
que aspiran a ser libres como hombres.

La legión de los que venden su alma al diablo
no tiene límites.

Se acostumbran tan pronto al rango del soplón,
que hasta las prostitutas
son más honrosas
que sus trajes de grises u obscenas cucarachas.

Los espías mienten, bifurcan,
abochornan y confunden.

¿Ignoran que trabajan para pocos?
(Son doce los Caballeros de la Mesa Redonda
que adiestran las leyes de la Muerte)

Hay una zona oculta y prohibida
de la que no conviene hablar.
Mas, no hablar no es callarse
sino todo lo contrario
que es lo mismo que decirlo bien alto
señalando a los enanos
del grifo apolillado
por la delación sin escrúpulos,
con sus perros teléfonos móviles,
sus fotocopias,
sus ratones y teclados asiduos
de jeroglíficos marciales.

Por el lado que busquemos,
hallarás el fraude,
la ignominia,
la denuncia falaz,
el desencanto de sus cobardías enmascaradas.

¡Qué impaciencia
por verlos reptar en el fracaso!

Se presiente la liturgia del instante,
en el que otro guardia,
otro espía más hambriento y feroz,
o simplemente más joven,
les dará en el culo la patada,
que será su última reliquia,
por miedo al avispero.


Comentario efectuado en el blog: http://premioparalucia.blogspot.com  en virtud de una noticia distribuida por TELAM y aparecida en varios diarios argentinos sobre un norteamericano que decía padecer los mismos acosos y hostigamientos, que los que yo denunciara frente a numerosos periodistas y público, en ocasión de varios eventos en el Gran Rex  el Resumiendo de la Caja de Pandora, sin explicar las causas de los mismos. Típico acto para “embarrar la cancha”.

“Hace tiempo que denuncié lo mismo y con lujo de detalles. Los periodistas que presenciaron mis denuncias megafónicas pueden dar fe de esto.¿Por qué ahora viene este hombre a hacerlo y se lo escucha? ¿Necesitamos que la noticia provenga del exterior para hacerla creíble? La gente de Telam Internacional no ignora mis irrupciones en lugares donde se concentraron diplomáticos y periodistas profesionales del extranjero (Sede de la Universidad de Bologna en Buenos Aires, por ejemplo). Mi caso -en lo que atañe a wikipedia- es el siguiente: Una persona subió a wikipedia mi biografía (con datos reales y no tan apócrifos). No es algo simple crear una plantilla nueva. Me encargué de "editar" el contenido correcto. Entre otras cosas señalaba que fui la primera mujer que participó en la "mesa de decisiones del Comandante Marcos" por una relación epistolar y virtual que mantenía con uno de sus dirigentes. Descubrí la identidad del líder lacandón por deducciones propias (lo sostengo aunque sigan insistiendo conque se trata de un profesor mexicano, lo cual es de una falsedad aberrante e indigna de un público con sentido crítico). La CÍA en esos tiempos estaba buscándolo. Los Servicios de Inteligencia de nuestro país, se encargaron de dar orden para que se eliminara mi plantilla. Hubo una votación en wikipedia, donde por 24 votos a 1, se declaraba que había que suprimir mi biografía. Hay gente que con un primer y mediocre disco independiente aparece en la Enciclopedia “libre”. Otros por mucho menos que eso. Los datos que se dan en dicho digesto pseudo democrático, están supervisados por el poder de policía del Ministerio de Interior de cada gobierno aliado. Desde ese consorcio se decide quien existe y quien no. Cada país hace lo propio respondiendo a intereses económicos y gubernamentales de la globalización. No hace falta ser hacker (ese es un mito que hacen creer a las personas simples para evadir responsabilidades) para darse cuenta de que a través de sistemas de entrecruzamiento y almacenado de la red todo está espiado y controlado, por estos “renacuajos” a quienes he dado en llamar "El Gran Hermano". Suena como la historia de Robert Nash, es cierto. Habría que volver a ver la película “Una mente brillante” para encontrar los puntos de coincidencia. Solo que Nash pudo acceder dos veces al Premio mayor, porque era americano. Yo me quedé con el Consuelo de escribirlo para los que alguna vez abrirán los ojos.


Esta violación de derechos hoy le está sucediendo a numerosos activistas virtuales de la oposición al pacto juramentado a favor de la corrupción, el crimen y las falsedades ideológicas. No es posible denunciarlo penalmente ya que los "delitos informáticos" no están tipificados. El plagio o la vampirización de ideas depende de juicios largos y costosos. Los Jueces que deben entender en esas causas son elegidos por los Senadores de los partidos. Con eso baste para comprender la complejidad de la Etiqueta Negra. No todo es posible tampoco, registrarlo a efectos de resguardar derechos de autor porque no se puede registrar cada acto de la vida.  Derechos intelectuales que por otra parte son manipulados por la alta burguesías e ilegítimos en más de un caso, si consideramos que “con siete palabras distintas no existe delito de plagio” porque muchos pueden pensar lo mismo al mismo tiempo.


   El grupo de Telefónica, con sus filiales amparados en el secreto de Estado), Prisa S.A. del grupo Clarín y Endemol, la empresa de la corona holandesa propietaria del programa del Gran Hermano, hicieron un prolijo trabajo que redituó beneficios económicos siderales. Todos los artistas del cine, la música y los medios masivos, ligados a esas corporaciones se beneficiaron con talento al que gustaron llamar "anónimo".

    La resistencia fue y es dura y por ejercerla fui considerada una persona peligrosa al sistema. Se llegó a la aberración (justificada desde el psicoanálisis y la medicina tradicional y refutada por la antipsiquiatría) de diagnosticarme como "delirante paranoica" y una médica psiquiatra firmó - a requerimiento del entonces Jefe de Gobierno Jorge Telerman- una orden de internación en un hospital psiquiátrico de la Ciudad de Buenos Aires, ordenando a la Policía Federal, como representante del SAME, un secuestro en la vía pública, en ocasión de mis reclamos, que se archivó inmediatamente por el Juzgado interviniente, para evitar el escándalo público.

    El silencio por miedo o perversión de los involucrados en el conocimiento real de la problemática de abuso moral (a quienes exigí una respuesta y resarcimiento equivalentes en los diarios, radio y televisión) fue mantenido por los medios de prensa a quienes me dirigí con mi problema de persecución y ostracismo político, en distintas oportunidades.

    El poema "Renacuajos" que ya he copiado en varios comentarios y que aparece en mi blog, es una muestra inequívoca de esto. Aún hoy muchos de los empleados del sistema se siguen burlando de la grave situación de esclavismo.

     Aprendí que no tomárselos en serio es el peor castigo que pueden padecer los miserables espantapájaros, en el que la libertad humana queda reducida a escaques de un ajedrez que conduce al enriquecimiento de los pocos cientos de familias que manejan la mitad de la fortuna del planeta.
    Como nunca tuve rédito ni compensación alguna, por haber sido la víctima de los espionajes industriales, comencé a difundir por la red el caso del que están enterados muchos influyentes personajes que no han tomado cartas en el asunto.

    ¿Por qué se sigue manteniendo el silencio y la obediencia debida a la decrepitud de don Gabriel Gar-Cía colombiano/mexicano/español/ Cartagena (carta llena/ carta ajena) de Indias del chiapaneco zapatista y zapatero Subcomandante Marcos?

     Envié una carta de lectores a la Revista Rolling Stone, que fue ganadora como “la carta del mes” en febrero del 2007.  Nadie fue capaz de negarla o explicar los puntos oscuros.

     Unos años después, la respuesta se desgrana por sí misma: Los Premios Nobel de la Ciencia, las Artes, la Política o la Paz, arman el patrón ideológico de corte para la divulgación adocenada y aborregamiento a través de las agencias de noticias internacionales y responden ilimitadamente al pacto monárquico-sionista- masónico, anarco marxista y de la especulación financiera con lo que reciben no pocos beneficios económicos, honores y satisfacciones. Los políticos de turno se encargan de hacer el resto en tanto despilfarran y acumulan riquezas ilícitamente, se ocupan proscribir como modo de organizar la sociedad del futuro. Por mucho que patalee el Sur, seguirá financiando los lujos para pocos.

      Las consignas de la ONU de “combatir la pobreza extrema”, los intentos “solidarios” de UNICEF y los Estados asistencialistas,  deberían decir “combatir la riqueza extrema”, pero claro, la ONU es un organismo internacional, que licuó a nuestras tierras de habla hispana y sus dueños angloparlantes canjearon el bienestar de Argentina por una cajita de bombones y un panfleto setentista que reciclaron, con la impunidad con que los mandamases hacen fortunas personales y negocios de lavado de dinero,  para sus gobiernos y proceden a devastar a los cobardes, que se jactan de tener un proyecto “nacional y popular” y no son capaces de impugnar actos de proscripción de  naturaleza obscena.

    El costo humano de los que sufrimos este tipo que acosos y hostigamientos es altísimo. Algunas personas enloquecen, muchas se suicidan por no poder tolerar la humillación de la barbarie,  las menos toman las armas y realizan matanzas múltiples, aparentemente sin sentido, otros acribillan a sus ídolos a la salida del hotel o realizan actos de justicia por mano propia, ante la impotencia de las autoridades policiales – que dependen de los Poderes Ejecutivos de los gobiernos de turno-  y el cinismo con que bajan la cabeza y se escapan del problema mientras gozan de sus tronos demagógicos aproximativos a la ansiada corona de Rey o Reina, que persiguen como al horizonte que nunca alcanzarán, porque carecen de la nobleza cuyo origen es el del Amor a los Otros, y la práctica de las Leyes de Dios, que prefieren desestimar por ignorancia.

Yo elegí responderles con prosa y poesía, porque “la poesía es un arma cargada de futuro”. Y con religiosidad ecuménica, sobre todas las cosas: Ser ateo, también es un dogma.
Michael Foucault ha puesto en evidencia a ese mago maligno, que enroca el lenguaje, balancea e inclina, somete, perturba, acribilla, molesta, estigmatiza.  Él ha descubierto sus trucos, iluminó el camino, y no descansaremos  en exponerlo socarronamente en cada oportunidad que se nos presente.  “El mundo se enrollaba sobre sí mismo: la tierra repetía el cielo, los rostros se reflejaban en las estrellas y la hierba ocultaba en sus tallos los secretos que servían al hombre” (Foucault, 1998. p:26)

Adhiero al pensamiento de Jacques Derrida, quien  reconoce lo dicho por Rorty “Incluso aunque parezca muy provocador decirlo e incluso si comencé protestando, creo que me equivocaba, soy muy sentimental y creo en la felicidad, y pienso que eso tiene un papel determinante en mi obra” (Derrida, 2005. p: 151).


Seamos felices, con responsabilidad, sin culpa por lo que no dijimos o no supimos decir  a tiempo.




rabiar por gachas
*1. m. Personaje proverbialsímbolo de antigüedad muy remotaEn tiempo del rey Perico. Acordar-se del rey que rabióo del rey que rabió por gachas.
** http://rickyesteves.wordpress.com/2007/07/27/el-foucault-de-las-palabras-y-las-cosas-dialoga-con-el-derrida-de-la-gramatologia/