martes, 10 de junio de 2014

Canciones que agonizan



Nueva canción sobre el poema Canciones que agonizan...musicalizada e interpretada por Zico Barbosa (d/r)

miércoles, 4 de junio de 2014

Intrusos en el espectáculo

Siempre se ha dicho que todo mal vuelve a la cabeza de quien lo pergeña y transmite. Esta vez no ocurrió una excepción. Hace un par de años, Jorge Rial y Luis Ventura se ocuparon de ocultar, cobrando una importante suma de dinero de parte del gobierno y las corporaciones, un video mío en una conferencia de prensa de Más de Cien Mentiras, en el que pedía explicaciones para que no se perpetuara con una reelección inadmisible Cristina Kirchner en el poder: Esto fue allá por diciembre del 2012. Al día siguiente, reflotaron un video porno de la ultra K Florencia Peña, y como ya sabemos, con eso apagaron un incendio mediático contra todo el periodismo del silencio, eclipsando así un modelo de vida que les provoca terror: el de una vida en condiciones de ética sostenible.
Ahora, por cuestiones de rating, estos dos señores, sin título ni preparación periodística, heridos en su narcisismo, fueron y son capaces de exponer sus vidas morbosamente, de un modo desagradable, ultrajando personas con o sin motivo y posicionándose como los dueños del espacio de las listas negras, contra las que tanto reclamé.
¿Qué agregar a estas dos novelas decadentes? Que resulta lesivo contra los derechos del televidente que quiere prescindir de estas historias dado que obturan todos los medios, en todos los espacios y hasta las revistas de mayor circulación ocupen sus tapas en desvelar las miserias humanas.
Si con esto no queda claro que los psicópatas del show business vernáculo están tratando de cubrir con un manto apolillado las graves circunstancias de corrupción y narcotráfico en la Argentina, me parece que no sé entendió hasta qué punto los medios de comunicación están involucrados en la educación y progreso de una ciudadanía que pasa del arte y la poesía y se queda en el chimento vulgar, grosero y manipulador para matizar las rutinas hogareñas de mañana, tarde y noche.

Era pesimista y los pronósticos del asco llevaron el agua al río. Esto es lo que hay.


Lu




INTRUSOS EN EL ESPECTÁCULO




Saroyan en su lecho de muerte:
“Creí que nunca moriría.” 





Me contemplo desde
la inmortalidad de mi presente.

En la pantalla del televisor
gesticulan y cuentan
chismes de modelos desconocidas
de la mediocre farándula nacional.

No siempre se crea
Poesía
escuchando a Vivaldi
o a Andrey Kiritchenko
ni brindando a la salud
de Hölderin o Bonnefoy.
Diría mejor, casi nunca.

Somos esto. Estamos acá.

¡Qué insensibles parecen
los que no aprecian
la música erudita del siglo XVII,
el trabajo de los genios
de la pintura holandesa
o los sublimes yámbicos griegos!

Como un borracho
en la taberna,
nos preguntamos:
¿Para qué todo?
Sí por mucho camino
que ande
-lo juro pese a haber encontrado
el Santo Grial-
seguirán muriendo
los asesinos y los gatos
-siete vidas también se extinguen-
y los jazmines no crecerán
si alguien
no los cuida de las hormigas.

Mas,
cuando no quede otro alguien
y siga viva
¿querré permanecer sola
en el desierto
como un personaje bíblico?

He visto envejecer
a verdaderas beldades,
caer en la degradación
a galanes notablemente hermosos,
mentir a los presidentes más amados
y desaparecer
¿dónde han ido?
a niños, mariposas y tamberos.

Y los tipos de
“Intrusos en el espectáculo”
siguen vendiendo
productos para adelgazar,
correas para perros,
alarmas antirrobo
juegos frutales
y mujeres sintéticas
sin gusto ni calorías,
como si
la tarde fuera un chicle
pegado sobre la mesa
o
una latita de atún
desmenuzado.





El poema es del año 2007, cuando se aprovechaba del aire para burlarse, agredir e insultar a mi persona (entre otras) sin mención de nombre (ostracismo, etiqueta negra), lo que era mucho más grave porque no solo no daban derecho a réplica (que notas de prensa posteriores me han negado) sino que me hacían ver como una persona enferma psiquiátricamente, cosa que ratificó José Emilio Viña (de Berry Producciones) sin siquiera ruborizarse, cuando me mandó tomar un tratamiento médico específico por un acto que más parecía un paso de comedia que una agresión de mi parte.

martes, 3 de junio de 2014