jueves, 21 de agosto de 2014

Crímenes impunes

 Lo que abochorna es la asiduidad y la crudeza de los crímenes. Durante mi infancia viví años donde se decía que "existían código" entre los delincuentes. Hoy esto no sucede. Además, con la corrupción institucionalizada desde el poder (Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Prensa) el ciudadano de la calle se siente completamente desprotegido, y esa sensación es la que domina el discurso popular en todos los barrios -al menos de la zona metropolitana- . Si le sumamos la voracidad por espiar conductas - que no se traduce en resultados contra los delitos porque hay un sentimiento gubernamental laxo frente a esta problemática, y la falta de oportunidades para desarrollar proyectos genuinos, nos encontramos ante la triste realidad de que, por ejemplo, una sola persona (socio de los Kirchner) tenga 460.000 hectáreas de territorio de nuestro país y los trabajadores no pueden acceder a vivienda digna (deben esperar que se las provea el gobierno y aceptar lo que les dan con sumisión y dolor) o de que un vicepresidente procesado (no imputado sino con semiplena prueba del dolo de sus actos) siga representando a los argentinos.
El asesinato, el robo y la prostitución son crímenes antiguos como el mundo, pero el narcotráfico es el crimen del siglo XX que se compara con el crecimiento de la mafia durante la ley seca. ¿A quien le conviene no legalizar algunas drogas? A EE UU naturalmente, que maneja los laboratorios más grandes del planeta e impone sus productos recetados. Ninguna adicción es buena, pero la adicción a mirar por la ventana y no atacar los nudos del problema socio-político, es un mal que acelera la precariedad y la muerte.
Y, como este es un simple comentario, no profundizaré en el tema de la corrupción manifiesta, que no es solo de este modelo. La padecemos desde que nacimos como país como un karma que no podemos controlar. Aunque te aseguro que se puede. "Sólo" hay que tener leyes sancionadas por personas de bien. Y con las trenzas de los partidos cada vez son menos los que llegan no por capacidad sino porque son populares. Esos índices miden las encuestas y así nos va.
He dicho muchas veces: no lo llamen "inseguridad" llámenlo "criminalidad" porque de ese modo cambiamos el eje psicoanalítico de la mirada. No somos nosotros los inseguros, somos los que estamos padeciendo vejaciones y humillaciones. Me tocó ser una de las víctimas de esas que deberíamos decir que afortunadamente no nos sucedió algo peor y podemos aceptar los hechos y seguir adelante.
Sin embargo, todo pasa. Y esto también pasará.

martes, 12 de agosto de 2014

CIERRA LA COMUNIDAD DE EL PAÍS

El 7 de junio del 2008 comencé un blog cuyo contenido es exclusivamente de poesía, en La Comunidad del diario El País. Tuvo una generosa repercusión, y me dio enormes satisfacciones y gran cantidad de amigos ilustres (casi todos hoy forman parte de mi red de amigos en facebook). Pasamos épocas de éxodo. Muchos se sintieron agraviados con el comportamiento que tuvo hacia nosotros (blogueros que colaboramos desinteresa y gratuitamente con el crecimiento del diario en las redes) y huyeron hacia otros espacios. Aunque yo tengo varios sitios de internet (uno en Facebook, exclusivo de poemas, me mantuve y cuando dieron la voz de regreso permanecí, con el notable deterioro del público agotado por el manoseo que ya no se interesaba por ese espacio. Aún así, y a fin de mantener mi bitácora en el aire, continué publicando los poemas que aparecían en otros sitios. Hoy me acaba de llegar un mensaje lapidario. El 27 de agosto CIERRA LA COMUNIDAD DE EL PAÍS. Me ofrecen pasar a otro blog (espero que sea gratuito), pero éste de ENFUNDÁ LA MANDOLINA, con más de cuarenta mil visitas reales, no podrá ser.
Nosotros dimos los mejor de cada cual, y ellos nos prometieron escasa privacidad, posibles plagios y baja repercusión. Estaba contemplado en el pacto. Lo que no sabíamos era que el trabajo se podría llegar a perder con una sola decisión del servidor. Es lo que tiene confiar en el sistema y ser respetuoso de la autoridad.
Te quitan tu dinero con impuestos para engordar las arcas de funcionarios que van más lejos de lo corrupto, tus bienes tienen los derechos cercenados y tu vida está bajo el control anunciado por Orwell y la tabulación específica de Un mundo feliz.
Esto también es responsabilidad nuestra. Muchos preferían callar y ser cómplices de las vacas sagradas en lugar de revelar las verdades que nos dieran seguridad, libertad y certezas en este caos del que fuimos pioneros.

Hasta la decencia, siempre.
Lu