martes, 27 de septiembre de 2016

Mónica López

250 pares de zapatos deberíamos tener nosotros para darle una patada en el cul... con cada uno a esta señora que llegó a Diputada por el dinero que su concubino sindicalista le robó a sus compañeros del gremio del Petróleo y fue cómplice de la entrega de Vaca Muerta por chaucha y palo a una empresa norteamericana.
Su madre, cantante de tangos, hoy Concejal por Avellaneda, me convocó durante la oposición al kirchnerato (que le sirvió para investirse como legisladora de la mano del peronismo más duro) y me pidió que tejiera colchitas para el Goytía que dijera "15 de Octubre o Mónica López". Le respondí que no sabía tejer pero podría hacer un aporte intelectual para enfrentar a la mafia K. Me contestó. "A tejer se aprende". Y yo respondí: "A pensar también se aprende". Su negativa en ese entonces a unir al peronismo opositor dio origen al movimiento massista, con el apoyo del duhaldismo y del Acuerdo Compromiso Federal (de los R. Saa).
Por su exclusiva culpa, los argentinos tuvimos que soportar la década Kastigada que nos dejó en la ruina. 
Ella y su familia están salvadas hasta la quinta generación, porque estos ladrones de la política son como los bomberos: no se pisan la manguera.
Nosotros seguimos yendo con los corazones. Ella pagando prensa y comprando inmuebles con nuestra plata.